Hace mucho que no escribo, me estoy dedicando a estudiar, y a estar con los niños, y la verdad es que lo llevo bastante bien, buenas notas en los trabajos que estoy haciendo, que junto con la convalidación de asignaturas por venir del módulo de FP, puede hacer que termine el grado de ed. infantil un año antes.
Hay veces en que aparece un tema sobre el que me entran unas ganas tremendas de escribir, pero últimamente no se había dado el caso.
El tema de hoy me sirve más como un recuerdo para mí, dentro de unos años, e incluso para Guille, el protagonista, más que nada porque luego se olvida, ¿cuando empezó a dar sus primeros pasos?¿cuando empezó a hablar?¿cuándo se le cayó el primer diente?.
Lo que quiero recordar, aparte de la fecha, es el cómo, Guille a sus tres años y medio ha aprendido a leer. Si, parece raro, pero eso a leer, en más o menos un mes, él solito, preguntando ¿qué letra es esa? ha aprendido a leer-
Empezó con las mayúsculas, bueno las vocales ya las conocía de la escuela infantil el año pasado, pero cuando veía letras, me preguntaba, ¿cuál es esa? y yo le respondía: la A, la M, la D... la que fuera. En cosa de una semana, deletreaba las palabras escritas con mayúscula, a una velocidad, jajaja era muy gracioso. En el vestuario de la piscina, hay un cartel encima de un cambiador que pone: USO EXCLUSIVO DE BEBES. Y la escena fue la siguiente:
Guille: Mira mami!, Ahí pone: la U-la S-la O-la E, ¿cual es esa?
Yo: La "equis"
Guille: la X-la C-la L-la U-la S- la I, ¿cuál es esa?
Yo: la "uve"
Guille: La V- la O-la D....
A los o tres días, empezó a juntarlas, le decías: la D con la A y él contestaba: DA... y poco a poco empezó a leer en mayúsculas, con las limitaciones de la "g" y la "c" aún me es difícil explicarle porqué se leen distintas si van seguidas de "a", "o" y "u" o de "e" ó "i".
A la semana a así, me empieza a preguntar por las minúsculas, que le escriba, su nombre o los días de la semana que ya los leía bien en mayúsculas, en minúsculas. Y eso que en dos o tres días pues ya se las sabe. Y ahora cuando Yago trae hojas de lectura para leer en casa, tipo hojas de las cartillas de antes, pues primero uno y luego el otro, y las lee, pero casi tan bien como su hermano.
La verdad es que su proceso de aprendizaje me ha dejado alucinada, porque, en el cole no lo están viendo, ya que empiezan con 5 años, Yago está ahora mismo en ello. Pero ha sido él solo y con un interés extremo el que ha aprendido con solamente, ayudarle a identificar las letras.
Yago, empezó así el año pasado, el leyó con cuatro años y pico, la verdad es que el mundo del aprendizaje en niños está lleno de sorpresas.
Espero que me disculpéis, no quiero que esto sea un: mira que hace mi hijo!!, simplemente quería compartir que el interés de los niños les lleva a aprender por sí mismos, y guardarme un recuerdo de como ha sucedido con Guillermo.
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miércoles, 28 de noviembre de 2012
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Apps para el embarazo y la maternidad
Sanitas ha convocado un concurso donde se votaban las mejores aplicaciones para móviles (Iphone y Andorid) sobre embarazo, bebés, cuidado de los niños... Y ya tenemos los ganadores: una para el seguimiento del embarazo, otra para el seguimiento pediátrico del bebé, otra para saber la dosis de medicamento que le corresponde al niño y por último una que indica la compatibilidad de la lactancia con diferentes medicinas, hierbas, tratamientos...
Os dejo aquí las apps más votadas por si os interesan,
La última de las aplicaciones la de la lactancia consulta la compatibilidad desde e-lactancia.org, me parece muy interesante tener a mano esta información, ya que se acostumbra a cortar la lactancia materna por la toma de medicamentos, cuando realmente son muchos lo que son compatibles con la lactancia, y además en esta web, si alguno no es compatible, te dan alternativas que puedes consultar con el médico para no tener que dejar la lactancia. Me ha encantado!!
jueves, 24 de noviembre de 2011
Me encanta!
Acabo de ver un vídeo del pediatra Carlos González, publicado en una revista especializada de bebés, y la verdad es que este hombre me encanta, por su naturalidad, por su sencillez y por su manera irónica y llena de humor de decir las cosas.
Hablaba de los límites, de una mamá que le había consultado que su hijo cuando mamaba con la otra mano le retorcía el pezón, y claro le hacía daño, pero que si le decía que eso no se hace, el niño se ponía a llorar, la mamá no sabía que hacer, que ella no sabía ponerle límites. Él se ríe y dice, vamos a ver, si el niño el lugar de eso te mete el dedo en el ojo, ¿le dejas?, nunca he visto a una madre decir, es que mi hijo me ha arrancado un ojo, claro es que si le paraba se ponía a llorar. Lo que viene a decir es que los papás si que saben poner siempre que esos límites estén claros.
Otro ejemplo, es que el niño se pone hecho una fiera si no le doy caramelos, a lo que él contesta, que pasa si dice; es que mi hijo se pone hecho una fiera si no le dejo beber lejía, ¿le dejas?, es que mi hijo llora si no le dejo quemar la casa... Está claro que los límites están ahí y que los padres saben como ponerlos, lo que tienen que tener claro es qué límites son importante y cuales no, y saber que no todos los límites son igual de importantes.
Unos se pueden saltar, como el de los caramelos, en alguna ocasión especial o si el niño realmente está empeñado, para eso eres el que manda, ironiza el Dr. González, y otros no.
Creo que está claro, todos los padres sabemos poner límites, ahora tiene que elegir cada una el lugar donde marca la raya.
Por si queréis ver el vídeo completo, aquí está:
Hablaba de los límites, de una mamá que le había consultado que su hijo cuando mamaba con la otra mano le retorcía el pezón, y claro le hacía daño, pero que si le decía que eso no se hace, el niño se ponía a llorar, la mamá no sabía que hacer, que ella no sabía ponerle límites. Él se ríe y dice, vamos a ver, si el niño el lugar de eso te mete el dedo en el ojo, ¿le dejas?, nunca he visto a una madre decir, es que mi hijo me ha arrancado un ojo, claro es que si le paraba se ponía a llorar. Lo que viene a decir es que los papás si que saben poner siempre que esos límites estén claros.
Otro ejemplo, es que el niño se pone hecho una fiera si no le doy caramelos, a lo que él contesta, que pasa si dice; es que mi hijo se pone hecho una fiera si no le dejo beber lejía, ¿le dejas?, es que mi hijo llora si no le dejo quemar la casa... Está claro que los límites están ahí y que los padres saben como ponerlos, lo que tienen que tener claro es qué límites son importante y cuales no, y saber que no todos los límites son igual de importantes.
Unos se pueden saltar, como el de los caramelos, en alguna ocasión especial o si el niño realmente está empeñado, para eso eres el que manda, ironiza el Dr. González, y otros no.
Creo que está claro, todos los padres sabemos poner límites, ahora tiene que elegir cada una el lugar donde marca la raya.
Por si queréis ver el vídeo completo, aquí está:
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